Robot marino sigiloso comienza a estudiar la vida misteriosa en aguas profundas

Mesobot


Mediante

Un robot submarino autónomo sigiloso capaz de rastrear criaturas submarinas escurridizas sin molestarlas podría ayudarnos a comprender mejor la mayor migración diaria de la vida en la Tierra.

Mesobot, un robot de 250 kilogramos que opera sin conexión a una fuente de energía o atado con un cable de fibra óptica liviano, puede moverse bajo la superficie de manera discreta.

La Zona Crepuscular del Océano, más conocida oficialmente como la Zona Mesopelágica, tiene una profundidad de entre 200 metros y 1 kilómetro. Es el sitio de la migración vertical diaria (DVM), fenómeno diario en el que los animales de las profundidades se acercan a la superficie para alimentarse de los alimentos más abundantes que allí se encuentran, evitando a los depredadores.

Los biólogos consideran que la DVM es un medio muy importante por el cual los nutrientes, y el dióxido de carbono capturado a través de la fotosíntesis, pueden transportarse rápidamente a la profundidad, donde el carbono puede almacenarse a largo plazo. Pero estudiar a las criaturas involucradas en DVM es complicado, ya que a menudo se alejan de cualquier cosa que perturbe el agua o la luz.

"Todos los mecanismos que pensamos que asustarían a los animales, buscamos minimizarlos", dice Dana Yoerger de la Institución Oceanográfica Woods Hole en Massachusetts, que desarrolló Mesobot, que usa propulsores de baja potencia, con sus colegas. "Hicimos algo a lo que no le importaba el agua, no tenía luz brillante y no hacía mucho ruido".

Gracias a su cámara de luz roja adjunta, Mesobot puede acercarse lo suficiente a las criaturas marinas sin molestarlas, y luego puede monitorear sus movimientos durante un período prolongado de tiempo. "Estamos tratando de comprender la vida diaria de estos animales", explica Yoerger.

En la bahía de Monterey en California, Mesobot pudo bucear a una profundidad de 200 metros y filmar Solmiso, o medusas de "plato de comida", así como larvas gigantes, que son filtradores que parecen un par de pulmones translúcidos. El robot siguió a la medusa durante 4 minutos y a una larva durante más de 40 minutos, antes de tener que regresar a puerto. Según el consumo de energía en estas misiones en vivo, el equipo cree que Mesobot puede mantenerse al día durante un día sin problemas.

"Es muy emocionante, tanto desde una perspectiva de aplicación como de robótica", dice Nick Hawes de la Universidad de Oxford. “Comprender nuestros océanos jugará un papel clave en nuestros futuros objetivos de sostenibilidad. Su inmensidad y falta de hospitalidad para los humanos significa que nuestras únicas soluciones para investigaciones sistemáticas a gran escala tendrán que involucrar a los robots de una forma u otra.

Yoerger espera desplegar Mesobot para misiones más largas que nos proporcionarán más información sobre la actividad en Twilight Zone.

Referencia de la revista: Robótica científica, DOI: 10.1126 / scirobotics.abe1901

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