La edición de genes CRISPR necesita con urgencia un interruptor de apagado, ahora tenemos uno

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rap content__strap“>Hacer cambios en los genes con CRISPR tiene el potencial de curar enfermedades y alimentar al mundo, si podemos aprender a controlarlo. Ahora parece que los virus tienen la solución


La tecnologia


13 de enero de 2021

Por Gege Li

Imagen predeterminada del nuevo científico

Existe tecnología que podría abordar algunos de los problemas más urgentes de la vida, desde la enfermedad hasta la desnutrición. Podría corregir afecciones médicas como la fibrosis quística y la anemia de células falciformes con solo cambiar un poco de código genético. Podría eliminar la malaria haciendo infértiles a los mosquitos machos. Esto podría eliminar las plagas que destruyen los cultivos. Y podría modificar otros organismos para aumentar su utilidad, ayudando a crear alimentos más sabrosos y nutritivos.

Esta es la promesa de CRISPR, una herramienta bioquímica a la vanguardia de una revolución en la edición de genes. Producido naturalmente por bacterias, CRISPR ha alcanzado el estatus de estrella de rock entre los científicos en la década desde que se reconoció por primera vez su extraordinario potencial, y ya está comenzando a cumplir sus promesas. Pero detrás de toda esta emoción se encuentran preguntas oscuras. ¿Qué pasa si el montaje sale mal? ¿Y si tiene efectos no deseados? ¿Y si no podemos detenerlo? Sin una forma de mantener CRISPR en el objetivo y apagarlo cuando sea necesario, la edición de genes podría tener graves consecuencias, tanto para la salud humana como para el planeta.

Lo que necesitamos es un interruptor de apagado, que se puede usar a voluntad. Investigadores de todo el mundo han pasado años tratando de encontrar uno, principalmente mediante el estudio de diversas soluciones bioquímicas. Sin embargo, resulta que la respuesta puede estar justo delante de nuestras narices. En un cara a cara evolutivo entre las bacterias productoras de CRISPR y los virus que las infectan, la naturaleza ya ha diseñado el anti-CRISPR. El desafío ahora es aprovechar este cambio evolucionado para nuestros propios fines y marcar el comienzo de la edad de oro prometida por la edición de genes.

Virus, como …

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